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NOTA DE TAPA
Prensa Energética

“Confiamos que este año podamos dar un salto cualitativo en términos de reactivación”


Si la Argentina de la pos pandemia no se radicaliza a escenarios de redistribución de pobreza, y persiste en la sustitución de importaciones como estrategia productiva, está obligada por el ciclo a enfrentar la restricción externa y la política no puede reincidir en los déficits energéticos que sostuvo cuando el boom de la soja se lo permitió.


Difícil escenario
El 2020 desafió a las PyMEs del sector petrolero como pocas veces se ha visto tanto por la caída en la actividad ocasionada por la pandemia como por la particular situación de renegociación de contratos vigentes, cancelaciones de órdenes de compra y demoras en los pagos que tuvieron y tienen que atravesar las empresas.

Estas situaciones pusieron de manifiesto sobre cómo entiende cada empresa operadora y de servicios petroleros el concepto de cadena de valor, donde sin dudas hay mucho trabajo por hacer para romper con dinámicas pendulares que se proponen, voluntaria o involuntariamente, desde las empresas que lideran el sector en momentos críticos como los que nos tocó y toca atravesar.

El año 2020 tuvo tres etapas marcadas para las pymes, comenzando con situaciones de incumplimientos de contratos surgidos del Decreto 566/19 y la imposición primero del traslado del tipo de cambio (derivados en pedidos de descuentos para darle un marco de legalidad a la situación). Luego llegó el Covid-19, que además del ASPO y la disminución de los niveles de actividad, trajo nuevos pedidos de descuento infundados del orden del 30% y negociaciones particulares (que incluso hoy, muchas aún no tienen resolución).

Al mismo tiempo hubo que sostener las fábricas y los puestos de trabajo en una industria paralizada sin ventas, demoras y cambios en plazos de pago y que sufrió - y sufre- la suspensión y cancelación de pedidos con costos y compromisos ya asumidos con proveedores. Finalmente -en estos últimos meses, con una reactivación muy débil e incipiente- las pymes del sector siguen sin ver un horizonte firme donde alimentar sus flujos de caja, y como consecuencia se han dado los primeros casos de cierres operativos. Las empresas líderes del sector, algunas más profesionalizadas que otras y con habilidades de escucha activa, han permitido analizar cómo llegar a acuerdos, que lejos de ser beneficiosos, han sido contemplativos para dar aire a las empresas.

Otras, renovaron el modelo de dilatar negociaciones sin brindar respuestas o mostraron posturas inflexibles y proclives a recordar en negociaciones que siempre existe la opción de cancelar los contratos en 30 días. Estas prácticas generan, voluntaria o involuntariamente, dinámicas pendulares según el poder de negociación momentáneo y nos llevan a pensar en quién debe liderar las buenas prácticas para fomentar y regenerar la confianza y alianzas en la cadena de valor más allá de la coyuntura de ocasión.

Desde las pymes vemos que varias operadoras quizás han demostrado falta de creatividad desaprovechando la oportunidad de fortalecer lazos ante una situación extremadamente sensible para las pymes, lesionándolas.

En el mismo sentido, y comprendiendo los diversos frentes a atender por la pandemia, se rescatan de la gestión actual de gobierno buenas intenciones en contemplar la cadena de valor local, aunque con acciones aún incipientes. El sector posiblemente esperaba respuestas más enérgicas para el “rescate” o intervención en la situación de las pymes afectadas principalmente por los incumplimientos de la principal petrolera nacional.

Entendemos asimismo que aún falta dejar sin efecto normativas que permiten la importación de equipos usados, que representan en la práctica competencia desleal frente a los 100000 empleos industriales de mediano y alto valor agregado en las más de 1500 pequeñas y medianas empresas fabricantes de bienes y proveedores de servicios para la actividad en todo el país.

El tramado de proveedores terminó 2020 seriamente lesionado en lo económico- financiero y espera que el Plan Gas IV se transforme en un alivio temporal de rápido efecto hasta la promulgación de la nueva Ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas que prepara el Gobierno.

Desde el sector de proveedores, tanto GAPP como el Observatorio para el Desarrollo industrial del Petróleo y el Gas (que reúne a 10 cámaras representativas de empresas en todo el país representativas de las 1500 Pymes del sector) hemos colaborado con propuestas para ser incluidas en ambos instrumentos, resaltando la necesidad del desarrollo de proveedores de la cadena de valor local.

Esto se convierte en clave repasando las dinámicas, por ej. del Proyecto Fortín de Piedra, donde el 90% del CAPEX incluyó oferta local de bienes y servicios y fueron provistos en plazos récord en tiempo y forma, es decir las empresas locales fueron socios estratégicos en este sentido. Además, es un sector con alto potencial exportador capaz de generar divisas en manufacturas y servicios de origen industrial.

Todavía resta trabajar en instrumentos que puedan brindar información de planes de inversión que faciliten al sector de proveedores estar alineados con los proyectos a medida que se ejecutan y así garantizar la mejor oferta en costos y plazos. A un año de la pandemia, debemos capitalizar en aprendizaje colectivo sobre los emergentes de la crisis y la falta de espacios de diálogo y consensos. Ante la falta de los mismos, debemos velar por generar instrumentos que establezcan reglas claras y estímulos para las empresas operadoras que fomenten la inversión y garanticen la demanda. Luego, velar cómo la actividad genera impacto virtuoso en la cadena de valor local, articulando las capacidades de las economías regionales y nacionales para favorecer el impacto en todo el país. Hasta el momento, Vaca Muerta sigue en potencial. Es hora de tomar el impulso requerido para aprovechar la ventana temporal histórica que permita finalmente su desarrollo en modo factoría.

Desafíos para GAAP
A nivel institucional para el GAPP, el último año ha sido muy desafiante. Nos obligó a reinventarnos para desarrollar nuevas habilidades y servicios a las ya tradicionales iniciativas de promoción y vinculación comercial en el país y en el exterior, que se han visto afectadas por la situación reinante. Creemos que supimos responder en tiempo y forma en materia de problemáticas derivadas del Covid- 19 relativas al ATP, los protocolos y gestiones para reapertura de fábricas (en 19 partidos en Pcia. de Bs.As. y 7 provincias) y líneas de financiamiento. Además hemos lanzado formalmente el Observatorio con el cual generamos propuestas de políticas públicas, relanzamos y consolidamos una mesa de trabajo con YPF y -en virtud de la nueva gestión de gobierno - como referentes sectoriales-, participamos de diversos espacios público- privados en Oil&Gas y minería.

También hemos avanzado en alianzas para sumar capacidades y recursos para nuestras empresas asociadas relanzando la alianza con INTI y suscribiendo acuerdos con IRAM y universidades, por ejemplo. El logro más significativo que vemos desde la Dirección del GAPP del último año está probablemente en la profundización del trabajo en transformación digital y en el lanzamiento del Programa GAPP 4.0 – que tuvo lugar en el mes de marzo- para el acompañamiento integral de pymes en este camino.

Creemos que es un punto de inflexión en nuestro rol como promotor de la industria en lo que hace a la productividad y competitividad de las empresas del sector. Como último dato - y no menor en este año tan particular- hemos nuevamente crecido en cantidad de empresas asociadas (ya somos 145), hecho que nos enorgullece. Este año seguimos apostando a crecer en cantidad de empresas brindando nuevos servicios, con nuevos grupos de trabajo: en generación eléctrica y calidad e innovación; y como siempre con una oferta de capacitación acorde a las necesidades de las empresas asociadas con Programa GAPP 4.0 ya puesto en marcha.

Confiamos que este año podamos dar un salto cualitativo en nuestra industria en términos de reactivación, consensos y definiciones a largo plazo basado en la Ley para el sector hidrocarburífero, que permita escalar las producciones y generar nuevas oportunidades para toda la cadena de valor de forma integral.

Las condiciones de base están dadas y convergen en la necesidad común de divisas para el país que permitan un horizonte de estabilidad macro y para ello necesitamos encontrar una ecuación sustentable para que Vaca Muerta se convierta en una realidad en toda su dimensión comenzando en el corto plazo.


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