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La liberación de precios en el mercado de combustibles dispuesta en el mes de octubre por el actual gobierno habilitó el cuarto aumento desde su puesta en vigencia. En 4 meses la suba acumulada llega al 23,5 por ciento.

Antecedentes

El Gobierno, tomó la decisión de liberar, a partir del 1 de octubre de 2017, el precio de los combustibles, luego de 16 años de regulación estatal. El convenio estaba cimentado en la necesidad de respaldar el valor del barril de petróleo producido en la Argentina en alrededor de los 55 dólares.

Hasta ahora funcionaba una fórmula polinómica donde el Estado junto con las petroleras definían el precio bajo diferentes variables. Ese método ya no funcionará más y estará librado al precio internacional del crudo.

Conforme un comunicado de la cartera de Energía y Minería conducida por Juan José Aranguren, al haber alcanzado el precio internacional del crudo los 58 dólares por barril (tipo Brent, cotización en el mercado de Londres), conforme a lo previsto en el acuerdo se permitiría, a partir de entonces, “la liberación de los precios internos con un funcionamiento pleno de las reglas del mercado”.

Hasta ese momento, el aumento de los combustibles desde el inicio de 2017 había sido del 15 por ciento.
El acuerdo alcanzado por el Ejecutivo con las petroleras fue, entonces, que no se dispusieran aumentos de precios hasta la fecha de las elecciones legislativas, que se realizaron el domingo 22 de octubre. A pocas horas de cerrado los comicios, las petroleras ya informaron el aumento del 10 por ciento que entraría en vigencia desde el lunes 23.

A partir de entonces, las redes que comercializan combustibles en el país (las principales son YPF, Shell, Axion, Petrobras y Oil) aplicaron en forma prácticamente coincidente, otros tres aumentos: a principios de diciembre, entre la segunda y tercera semana de enero, y finalmente, el de la primera semana de febrero.

Escenario actual y efectos colaterales

El incremento acumulado en esos cuatro ajustes de precios desde la liberación del mercado supera el 23 por ciento, y si se considera el total de los aumentos de los últimos doce meses el salto es mayor al 40 por ciento. Por lejos, más de 15 puntos de diferencia, muy superior a la evolución del índice de precios al consumidor.

La rápida adecuación de los precios de las naftas y el gasoil está señalando el interés de las compañías petroleras por recuperar rentabilidad, aprovechando una situación de falta absoluta de competencia en el mercado interno. El comportamiento de las distintas compañías refinadoras y comercializadoras es prácticamente idéntico y se mueven por reflejo imitativo.

Este comportamiento frustra las intenciones del gobierno de obtener un descenso en la tasa de inflación, al menos durante la primera parte del año en curso. El impacto del mayor costo del transporte sobre el resto de la economía es inmediato, por lo cual es de esperar un próximo traslado a precios finales de diferentes productos.

La suba de los combustibles se agrega al ya diagramado y en aplicación de las tarifas del transporte público y de las correspondientes a los servicios de electricidad y gas domiciliarios. Las autoridades del Ejecutivo, sin embargo, rechazan que esta política de liberación de precios de los combustibles sea responsable de generar mayor inflación.

Más presión sobre la balanza comercial

En el último año de regulación estatal, las importaciones de petróleo totalizaron hasta noviembre u$s 367,7 millones, un 45,4% más que en los primeros once meses de 2016, según se desprende de las planillas del Ministerio de Energía. Los especialistas del sector anticipan que el cuadro se profundizará durante este año por los altos precios internos, el mayor consumo y la extendida caída en la producción.

La importación de crudo por las refinadoras en Argentina llegó a 6,6 millones de barriles, con un aumento interanual de 19,2% en las cantidades. El crecimiento de las importaciones sucedió en el mismo lapso en que la producción de crudo disminuyó un 7,2% entre enero y octubre pasado (145 millones de barriles).
A la menor producción se le agregó una demanda de naftas en ascenso. Hasta noviembre, el consumo de nafta súper aumentó un 3%, mientras que en las estaciones de servicio se despachó un 19,9% más de nafta premium.

La liberación del mercado de combustibles permitió a las petroleras importar el crudo sin autorización previa. La medida era pedida por la industria para oxigenar sus finanzas, dado que traer petróleo del exterior suele ser más barato que producirlo acá y la importación cubre la demanda no satisfecha en el mercado interno.

En los primeros once meses de 2017, el comercio exterior arrojó una balanza energética negativa en U$S 3.099 millones, según el ministerio de Energía. Representa un 40% del déficit comercial, que hasta ese momento quedó en U$S 7.656 millones.

Ranking del costo de la gasolina en Latinoamérica
Argentina, la segunda más cara


Uruguay tiene el costo más elevado de la región con un precio de 1.33 dólares por litro. Este alto precio se explica por varios motivos: por un lado, la gasolina no está subvencionada y el país no cuenta con pozos petrolíferos; por otro, el peso uruguayo se ha devaluado sobremanera frente al dólar, especialmente, desde el pasado año.

Argentina y Cuba ocupan el segundo lugar de este ranking debido a que el litro de combustible puede llegar a costar 1.23 dólares.

En Brasil, la gasolina actualmente se vende en un valor de 1.11 dólares el litro; la crisis económica y política que atraviesa el país ha favorecido el consumo de etanol frente al de la gasolina por ser más barato, aunque menos eficiente. Siguiendo el ranking de países con la gasolina más cara, se encuentran Costa Rica, Paraguay, Honduras, Nicaragua y Perú, con precios que oscilan entre los 0.86 centavos y 1.05 dólares el litro.

A excepción de unas 25 naciones que reciben subsidios estatales a los combustibles, según datos del Global Petrol Prices, en el resto de países si el precio del petróleo sube, los usuarios deberán pagar más por la gasolina y por el transporte, lo mismo sucede a la inversa.

En Ecuador el precio del litro de gasolina está en 0.39 centavos. Bolivia tiene un precio de 0.52 centavos por litro y Venezuela 0.01 centavo el litro. Este último es considerado el valor más bajo del mundo, según el Global Petrol Prices.

Cabe mencionar que estos países cuentan con subsidios en los combustibles por parte de sus Gobiernos locales. El valor que los Estados invierten anualmente en subsidios, en el mundo, es de 800.000 millones de dólares

Cómo se compone el precio de las naftas

Desde YPF indicaron que "los precios internos de los combustibles básicamente están fijados por los costos, en los que incide la inflación, el valor del dólar y el precio internacional del barril". Además indicaron que el Gobierno dispuso una "reducción en las cargas tributarias, a excepción del gravamen por emisiones de Carbono".

La reforma tributaria aprobada en diciembre determina que el Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC), que significa un 26% sobre el precio de venta, pasará a ser variable y no un cargo fijo, para amortiguar las subas de los precios al público cuando se encarece el petróleo.

En menor medida, explicaron desde YPF, "incide el precio del biocombustible", pues las mezclas de combustibles fósiles en el país deben incorporar un 10% de biodiesel en la mezcla con el gasoil y un mínimo de 12% de bioetanol en el corte con la nafta de uso automotor.

Qué dicen los especialistas

Jorge Lapeña, ex secretario de Energía y presidente del Instituto Mosconi, explicó: "Es lógico que haya más importaciones porque la producción cae con fuerza y hay un incremento moderado de la demanda. Lo que se espera ahora es que las petroleras independientes, que no tienen integración vertical, busquen en el exterior mejores precios, y las empresas que sí producen acá van a tener que bajar los suyos, que no son transparentes. Va a haber competencia".

Otras fuentes del mercado estiman que “la liberación del mercado repercutirá en mayores importaciones. Y el informe de una importante consultora sectorial pronosticaba que con la reforma tributaria, convendría más exportar la producción local y comprar afuera para satisfacer el consumo interno”.

Por su parte, el director del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (Oetec), Federico Bernal, afirmó que “el primer impacto fuerte que tiene la decisión de liberalizar el precio de combustibles es sobre el crudo refinable que se trae básicamente de la cuenca neuquina y del golfo San Jorge, que ya viene con una declinación drástica, con niveles de producción durante este año que son los peores desde el 2012”. Y aclaró que “las refinadoras van a comprar petróleo afuera más barato, ya que el precio del medanito y del escalante están por encima del precio internacional (WTI); y este contexto de liberalización, es el golpe de gracia a la producción nacional”.

En cuanto a los precios en los surtidores, para Bernal el proceso va a ser similar a lo que “sucede en Uruguay o Chile” aunque “la diferencia es que acá tenemos una economía en retracción y atada al dólar, por lo que cualquier efecto positivo que se tenga en el precio del barril, una eventual caída, no la van a poder trasladar de lleno al surtidor porque también va a estar atada a la cotización del peso al dólar”.

Estadísticas que preocupan

Según datos del IAPG, la venta de motonaftas (Común, Súper y Premium) en 2017 fue de 6,8 millones de metro cúbicos, un 6,7% de incremento respecto al mismo período del año anterior que fue de 6,4 millones de metros cúbics, mientras que la venta de gasoil registró un 3% de aumento con 9,6 millones de metros cúbicos vendidos al mercado.

Por último, la venta de GNC registró una caída de 9%; se vendieron 1,9 miles de millones de metros cúbicos contra 2,1 miles de millones de metros cúbicos consumidos en el mismo período de 2016.

Cabe destacar que las importaciones de gas natural se mantuvieron en el mismo orden con 9,2 miles de millones de metros cúbicos importados durante los primeros nueve meses de 2017, muy similar al número de 2016.

No así la exportación de petróleo que bajó un 54% llegando a los 735 miles de metros cúbicos exportados en 2017, contra los 1.600 miles de metros cúbicos exportados en 2016.

¿Por qué las naftas aumentan en la Argentina?

En primer término, las empresas que venden combustibles, como YPF, Shell, Axion, Petrobras y Oil les cobran a los consumidores finales en pesos (salvo una porción mínima que se exporta). Pero al menos un 80% de sus costos está en dólares, la moneda en que cotiza el petróleo, la principal materia prima de las naftas y el gasoil. Como es sabido el Gobierno de Macri abrió el cepo cambiario , pero también convalidó una devaluación. De manera que esas empresas necesitan más pesos para pagarles a sus proveedores. Es la primera clave del aumento.

Lo interesante de nuestro país es que los combustibles aumentaban al público mientras no mejoraban el precio del crudo a los productores y a las provincias. Concretamente, el precio al público aumentó un 40% mientras los productores siguen recibiendo lo mismo, o menos.

Es que en este momento hay una retracción muy fuerte de la demanda interna, las refinerías están llenas y reciben crudo con cuentagotas. El problema es de tal dimensión que varias empresas han bajado sus ritmos de producción y otras han tenido que construir baterías de almacenamiento especiales para aguantar el stock de crudo que no pueden vender.

Además, se presenta un problema adicional. Mientras el gobierno permite que el crudo esté internamente más caro que a nivel internacional, muchas refinadoras ya están pensando en importar crudo porque es más barato. Y esto agravaría la producción nacional, a tal punto que muchos productores ya están vendiendo por debajo del precio fijado para no financiar almacenaje de crudo.

Mientras tanto, los refinadores dicen que el precio de los combustibles sigue barato, haciendo una ecuación en la cual ingresa el “atraso cambiario” del que todos hablan pero nadie puede demostrar. Pero además, contabilizan aumentos de los precios de la energía y de los salarios, más la inflación general. Además, como no han mejorado los márgenes de comercialización a los estacioneros, si bajan los precios, tendremos nuevos conflictos laborales con todas las estaciones de servicio del país.

El tema pierde claridad porque se perdieron las relaciones de precios relativos. Lo único claro es que por el momento los precios no bajan y es probable que suban por el efecto inflacionario.

Perspectivas del sector sobre la demanda

El INDEC dio a conocer los resultados del Indicador Sintético de Energía (ISE), que mide el desempeño de la producción del sector a partir de un conjunto representativo de formas secundarias de energía.

El informe difunde las perspectivas de la industria petrolera sobre diversas cuestiones relacionadas, entre ellas la demanda de combustibles. En ese sentido, el organismo reveló que el 57,1 por ciento de las firmas consultadas estima que durante los primeros meses del año el consumo local de sus productos aumentará, mientras que el restante 42,9 considera que no variará.

Respecto a la capacidad instalada, si se compara el primer trimestre de 2018 con igual período de 2017, el 87,5 por ciento de las empresas estima que la utilización no variará, mientras que para el restante 12,5 aumentará. Con relación al nivel de utilización de la capacidad instalada para el primer trimestre, el 62,5 de las compañías prevé utilizar entre 80 y 100 por ciento de la misma, mientras que 25 utilizará entre 60 y 80 de sus instalaciones y el restante 12,5 hará uso del 40 al 60 por ciento de las mismas.

No obstante, la mayoría de las empresas no espera cambios en la dotación de personal para el primer trimestre, mientras que para el 37,5 por ciento aumentará. Respecto de las horas trabajadas, el 75 por ciento cree que no variarán, mientras que para 25 restante subirán.

Asimismo y en lo que respecta a las inversiones el 43,8 por ciento de las firmas pertenecientes al sector petrolero, tiene previsto realizarlas en el primer trimestre, mientras que 37,5 continuará con las iniciadas en períodos anteriores y el restante 18,7 no efectuará.

En cuanto al destino de las inversiones, merece destacarse que 71,4 por ciento se orientará a aumentar la producción, 14,3 a mejorar la calidad del producto o servicio e igual porcentaje a incrementar
la participación en el mercado interno.

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