El conflicto EE.UU-Venezuela suma interrogantes, pero el mercado mira el precio del crudo
La situación no sacudió el precio del crudo, pero sí dejó huella en los fundamentos de las acciones petroleras locales. Según Delphos, el sector enfrenta un escenario de menor atractivo bursátil, con impactos diferenciados entre compañías y un arrastre negativo hacia 2026.
Los recientes episodios de tensión entre Estados Unidos y Venezuela generaron ruido político y mediático, pero tuvieron un impacto limitado sobre el precio internacional del petróleo, que continúa sin perforar de manera sostenida el umbral de los U$S 60 por barril.
Sin embargo, el análisis de la consultora Delphos advierte que, más allá de la reacción inmediata del mercado, los fundamentos de las compañías petroleras argentinas sí reflejan un escenario más desafiante.
La debilidad del crudo redujo el atractivo relativo de los activos del sector, lo que se tradujo en una performance magra frente al Merval, incluso en un contexto local que ofrece cierto “viento de cola” para la renta variable argentina.
Si bien el mercado financiero pareció ignorar el ruido geopolítico, con una volatilidad implícita y realizada que se mantiene dentro de parámetros normales, el petróleo continúa inmerso en una tendencia bajista que comenzará a sentirse con mayor claridad en los balances de las empresas.
Delphos señala que el Brent promedió en el cuarto trimestre de 2025 un nivel 7,5% inferior al del trimestre previo y 15% menor al del mismo período de 2024, lo que implica un shock negativo para los ingresos del upstream. Este efecto será gradual, pero inevitable, y tendrá una magnitud distinta según el perfil de cada compañía.
Vista, YPF y Pampa bajo la lupa
El impacto de la caída del crudo no es homogéneo. Vista Energy aparece como la más expuesta, al tratarse de un productor casi puro de petróleo, con escasa integración que amortigüe la baja del precio internacional.
En YPF, el efecto es más moderado. La compañía logra reducir la volatilidad de sus resultados gracias a una mayor participación del as natural y del downstream, cuyos ingresos son menos sensibles a la cotización del Brent.
Además, Delphos destaca drivers compensatorios en el negocio de refinación y comercialización: durante octubre y noviembre se observó un repunte en el precio de planta de las naftas que, combinado con una compresión del Medanito, podría mejorar secuencialmente los márgenes del downstream y compensar parcialmente la debilidad del upstream.
Pampa Energía, en tanto, presenta el impacto más acotado, dado que el negocio petrolero todavía tiene un peso reducido dentro de su consolidado, aunque se encuentra en pleno proceso de ramp-up.
En su caso, el mayor riesgo no proviene del petróleo, sino del gas natural: datos recientes de la Secretaría de Energía anticipan una menor producción, un factor que podría incidir en sus resultados, aunque responde a dinámicas propias del mercado gasífero y no al precio del crudo.
El arrastre hacia 2026
Mirando hacia adelante, Delphos advierte que el nivel actual del Brent deja un arrastre estadístico negativo para 2026, estimado en torno al -6%, lo que sugiere que el impacto adverso continuará durante los próximos trimestres. No obstante, el ritmo de deterioro debería moderarse siempre que el precio del petróleo no rompa de forma sostenida el piso de los U$S 60 por barril, un nivel que viene funcionando como soporte desde hace casi un año.
A pesar del escenario de corto y mediano plazo, el informe subraya que el potencial de Vaca Muerta no está en riesgo. Los precios de breakeven del shale argentino se ubican entre U$S 35 y 45 por barril, muy por debajo de los niveles actuales del Brent, lo que mantiene la viabilidad económica de los proyectos.
Además, hacia fines de 2026 se espera la inauguración parcial del oleoducto Vaca Muerta Sur, una obra clave que permitirá destrabar mayor capacidad de transporte y producción. En el caso particular de YPF, la migración desde la producción convencional hacia la no convencional agrega valor adicional, al reducir la exposición al precio del petróleo y mejorar los márgenes operativos de largo plazo.
Delphos mantiene una visión positiva de largo plazo sobre el sector, apalancada en la competitividad de Vaca Muerta, aunque recomienda mayor cautela en el corto plazo, en un escenario donde el petróleo dejó de ser un aliado automático para las acciones energéticas.
Nota: Artículo publicado por Daniel Barneda en El Economista.
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