Verano, demanda eléctrica y consumo responsable
Durante los meses de verano, el sistema eléctrico argentino enfrenta uno de sus mayores desafíos: el crecimiento sostenido de la demanda de energía en un contexto de altas temperaturas. Los picos de consumo se concentran principalmente en las franjas horarias entre las 14 y las 17 horas, y entre las 20 y las 23, con una incidencia particularmente marcada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Este comportamiento estacional no es nuevo, pero sí resulta cada vez más exigente. El uso intensivo de sistemas de climatización, tanto en hogares como en comercios e industrias, eleva la demanda total y pone a prueba la capacidad de generación, transporte y distribución de energía en todo el país. Estos tres eslabones de la cadena y en especial la distribución tienen la tarea de hacer llegar la energía a cada punto de suministro las 24 horas, los 365 días del año.
Crece la demanda en horarios pico
Los informes de CAMMESA correspondientes al verano 2025/2026 muestran un incremento interanual de la demanda eléctrica, con un fuerte peso del consumo residencial (50% de la energía consumida), pero también con una participación relevante de los grandes usuarios (25%), el resto se reparte entre comercios y pequeñas industrias.
En el caso de la demanda industrial, los datos confirman que, aun cuando la actividad productiva puede moderarse en algunos rubros durante el verano, el consumo eléctrico no necesariamente disminuye. Procesos continuos, climatización de plantas, cámaras de frío y servicios auxiliares explican que la industria mantenga una demanda significativa, que además coincide temporalmente con los picos del sistema.
El análisis por ramas de actividad elaborado por CAMMESA evidencia que las plantas de producción de las industrias de alimentos y bebidas, químicas, siderúrgicas, cementeras y derivados del petróleo mantienen consumos elevados incluso en los meses de mayor estrés térmico, contribuyendo a la conformación de los picos diarios de demanda.
Con el objetivo de reducir la presión sobre el sistema en momentos críticos, se implementó el Programa de Gestión de la Demanda, regulado por la Resolución N° 379/2025. Este esquema convoca a los grandes usuarios a modificar o reducir su consumo en horarios pico, aportando flexibilidad al sistema eléctrico.
La gestión de la demanda industrial aparece en este plano como un factor clave. Escalonar procesos productivos, evitar consumos simultáneos en horarios críticos, planificar el mantenimiento, optimizar la eficiencia de motores y revisar el funcionamiento de los sistemas de climatización son acciones concretas que pueden marcar una diferencia real.
La eficiencia energética no implica resignar producción ni competitividad. Por el contrario, una industria que gestiona mejor su consumo podría incluso reducir costos, mejorar su previsibilidad y, de esa forma, contribuir a formar un sistema eléctrico más robusto y confiable.
Cuando millones de decisiones individuales se vuelven relevantes
Frente a este escenario de estrés sobre el sistema eléctrico, el compromiso de los usuarios residenciales y comerciales cobra una vital importancia. Pequeñas acciones, replicadas por
millones de personas, tienen un impacto directo en la reducción de los picos de demanda.
Usar el aire acondicionado a 24 °C, aislar los ambientes climatizados y evitar el uso simultáneo de electrodomésticos de alto consumo especialmente en las horas pico son medidas simples y efectivas.
Entender cómo y cuándo consumimos es parte de una cultura energética más consciente, solidaria y sostenible. Administrar el modo de consumo influye en la operación de las redes actuales y también en la planificación de las obras necesarias para mantener un servicio de calidad.
El verano vuelve a mostrar que el sistema eléctrico es una construcción colectiva. La planificación técnica, las políticas públicas y los programas específicos son fundamentales, pero su eficacia depende del compromiso de todos los actores.
Por parte del consumo, contamos con las acciones de grandes usuarios, industrias, comercios y hogares; mientras que todas las personas que formamos parte del sector eléctrico trabajamos para generar, transportar y distribuir la energía balanceando el sistema a cada momento, para satisfacer las necesidades de esa demanda.
Gestionar mejor la demanda, además de ser una respuesta coyuntural frente al calor, es una decisión estratégica que fortalece el sistema, cuida la infraestructura y nos permite seguir creciendo sin poner en riesgo un servicio esencial para la vida cotidiana y el desarrollo del país.
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