Carlos Ormachea: "Existe la ilusión que nos vamos a salvar con Vaca Muerta"
El presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos pidió “blindar” las inversiones y construir una política de Estado para aprovechar el boom energético. La CEPH proyecta inversiones superiores a US$ 15.000 millones anuales durante la próxima década y exportaciones de hidrocarburos que podrían superar los US$ 41.000 millones hacia 2035.
El presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea, puso una cuota de realismo sobre el boom de Vaca Muerta: aunque considera que el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales constituye una oportunidad extraordinaria para generar dólares y recursos fiscales, advirtió que el sector por sí solo no puede resolver los problemas estructurales de la Argentina.
“Vaca Muerta es un extraordinario proyecto de exportación que da recursos al Estado y dólares a la economía, algo que escaseaba y provocaba crisis recurrentes. Por eso existe la ilusión que nos vamos a salvar con ella. Pero no es así”, afirmó Ormachea durante la inauguración de la nueva sede de la CEPH, en la ciudad de Buenos Aires.
La definición sintetiza uno de los principales desafíos que enfrenta la industria: transformar el fenomenal potencial geológico de Vaca Muerta en un proyecto sostenido de inversión, producción, exportación y desarrollo industrial. Para eso, el titular de la entidad empresaria reclamó un acuerdo político y económico de largo plazo que permita reducir la incertidumbre y garantizar las inversiones necesarias.
“Hay que blindar la inversión en los proyectos críticos y fundamentales con una política de Estado que exprese un consenso sobre qué hacer en la Argentina”, sostuvo.
La advertencia adquiere especial relevancia por la magnitud de los capitales que la propia industria espera movilizar durante los próximos años. Según las proyecciones difundidas por la CEPH, las inversiones en el sector hidrocarburífero podrían superar los US$ 15.000 millones anuales durante la próxima década, con un pico superior a los US$ 20.000 millones en 2027.
El salto inversor tendría como contrapartida una fuerte expansión de la producción y de las exportaciones. En un escenario expansivo, la CEPH estima que las ventas externas de hidrocarburos podrían superar los US$ 41.000 millones anuales hacia mediados de la próxima década, mientras que el superávit comercial energético podría ubicarse por encima de los US$ 37.000 millones.
El desafío: convertir el boom en un proyecto de país
Para Ormachea, la discusión excede a las empresas petroleras. La industria debe integrarse con otros sectores productivos y generar un entramado capaz de capturar una mayor parte del valor generado por el crecimiento de Vaca Muerta.
“Tenemos un proyecto de industria que es también del país. Lindo pero desafiante. Es muy difícil ejecutarlo y hacerlo bien”, señaló el empresario, quien remarcó que el objetivo debe ser construir una industria competitiva capaz de insertarse en los mercados internacionales.
En ese sentido, planteó la necesidad de coordinar esfuerzos con otras organizaciones empresarias para remover obstáculos que todavía dificultan las inversiones.
“Vamos a trabajar con otras instituciones empresarias para derribar las barreras que aún puedan frenar las inversiones para seguir avanzando. Y eso lo tenemos que hacer entre todos”, afirmó.
El encuentro reunió a representantes del sector empresario, funcionarios, legisladores y especialistas. Entre los presentes estuvieron el titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini; el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss; y el titular de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Roberto Cacciola.
El mensaje de Ormachea fue, en ese sentido, menos una celebración del boom petrolero que un llamado a evitar que Vaca Muerta quede aislada del resto de la economía.
“Una industria dinámica como la nuestra, semejante a la minería, debe impulsar toda la cadena de valor, imprescindible para un proyecto de país próspero”, sostuvo.
La apuesta de la industria, de esta manera, excede el aumento de la producción de petróleo y gas: busca consolidar a Vaca Muerta como una plataforma exportadora capaz de aportar divisas, inversiones y empleo, con infraestructura como uno de los principales desafíos para sostener el crecimiento.
Nota: Entrevista publicada por Daniel Barneda en El Economista.
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