La Argentina productiva se construye a partir de ecosistemas conectados
Marcelo Suárez, Gerente de Power Systems de Finning CAT, analiza el futuro de la industria Oil & Gas, de la energía y de la minería. El rol de la energía como habilitador del crecimiento y las oportunidades que surgen cuando las distintas industrias trabajan de forma articulada.
Vaca Muerta suele analizarse desde la perspectiva del petróleo y el gas. ¿Por qué considera que su desarrollo también debe entenderse como un desafío energético, tecnológico e industrial más amplio?
Vaca Muerta no es solamente un recurso hidrocarburífero. Es un ecosistema productivo que necesita inversión en energía, infraestructura, tecnología, logística, servicios especializados y desarrollo de talento para funcionar y crecer.
La actividad que vemos en el yacimiento es la parte más visible, pero detrás hay una red muy amplia que coordina la inversión mencionada y nos permite perforar, completar pozos, transportar, procesar y, finalmente, llevar esa producción a los mercados.
Cuando la operación aumenta de escala, también crece la exigencia sobre toda esa red. Se necesita mayor inversión aplicada a aumentar la capacidad de generación eléctrica, sistemas más eficientes, equipos disponibles, infraestructura de transporte, mantenimiento especializado, repuestos y capacidad de respuesta en campo.
Además, la tecnología (en todas sus formas de aplicación) adquiere un papel cada vez más relevante en la eficientización de la producción, monitoreando activos, anticipando desvíos y facilitando la toma de decisiones con información en tiempo real.
Por eso, el desarrollo de Vaca Muerta debe ser pensado como un desafío industrial integral. Su potencial no depende únicamente de lo que existe debajo del suelo, sino de las capacidades que Argentina pueda construir alrededor de ese recurso.
Para que Vaca Muerta produzca, procese y exporte en una nueva escala, es necesario que energía, infraestructura, tecnología, servicios y talento avancen de manera articulada.
Esa mirada es también la que tenemos en Finning: acompañar a nuestros clientes no solo con equipos, sino con soluciones, conocimiento y soporte para sostener operaciones cada vez más complejas. El debate sectorial actual coincide en que el próximo salto requerirá obras, tecnología, talento y capacidad de ejecución para producir, transportar, procesar y exportar.
Desde la experiencia de Finning, ¿cuáles son hoy los principales requerimientos energéticos que presentan los proyectos vinculados a Vaca Muerta y cómo han evolucionado en los últimos años?
Uno de los cambios más importantes es que los proyectos demandan cada vez más potencia, pero también mayor confiabilidad, eficiencia y flexibilidad. Ya no alcanza con disponer de energía. Esa energía tiene que estar disponible cuando la operación la necesita, adaptarse a demandas variables y sostener procesos que no pueden detenerse.
También observamos una evolución hacia soluciones más integradas. Hoy se combinan motores, generación eléctrica y sistemas de control digital que permiten gestionar las cargas y adecuar el funcionamiento de los equipos a la demanda real de cada operación. Esto contribuye a optimizar el consumo de combustible, reducir horas innecesarias de funcionamiento y mejorar el rendimiento general de los activos.
A la vez, la disponibilidad de gas en la propia cuenca abre oportunidades para incorporar soluciones que aprovechen ese recurso en aplicaciones de perforación, fractura, compresión y generación con fuertes disminuciones en el costo de operación.
Por ejemplo, existen desarrollos tecnológicos que utilizan gas de pozo para disminuir la dependencia del combustible líquido, con beneficios operativos, logísticos y ambientales. Asimismo, el uso de gas de pozo permite reducir la logística de transporte de combustible líquido y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en más de un 10 % frente a otras tecnologías de nueva generación.
La evolución del mercado muestra que la discusión energética ya no pasa solamente por cuántos megavatios se requieren. También importa cómo se generan, cómo se administran, qué nivel de redundancia tiene la solución, cómo se monitorea su funcionamiento y qué capacidad de respuesta existe ante una contingencia. Allí es donde la experiencia técnica y el soporte local empiezan a ser tan importantes como la tecnología.
La disponibilidad de energía confiable es clave para cualquier operación productiva. ¿Qué rol juega Finning en acompañar a empresas que necesitan asegurar continuidad operativa en entornos tan exigentes como los de Neuquén?
Nuestro rol comienza mucho antes de que un equipo entre en funcionamiento. Primero buscamos comprender la necesidad concreta de la operación: su perfil de demanda, las condiciones ambientales, la criticidad del proceso y las posibilidades de crecimiento. A partir de allí, trabajamos en la selección y configuración de la solución, en la ingeniería de aplicación y en su integración con el resto de la operación.
Pero el verdadero acompañamiento se ve durante todo el ciclo de vida. La continuidad operativa requiere mantenimiento, disponibilidad de repuestos, diagnóstico, monitoreo, actualización tecnológica y personal especializado. También exige cercanía y capacidad de respuesta.
Por eso, Finning cuenta con presencia y capacidades de servicio en distintas regiones de Argentina, y específicamente en Neuquén, orientadas a las necesidades de la industria que opera en la Cuenca Neuquina.
Nuestro diferencial no pasa solamente por ofrecer tecnología Caterpillar. Finning construye soluciones a medida de la necesidad de cada Cliente combinando esa tecnología Caterpillar con ingeniería, conocimiento de la aplicación y del ciclo de trabajo que requiere el Cliente, servicio de campo, infraestructura, disponibilidad de partes y personas preparadas para resolver situaciones complejas.
En Argentina, esa red incluye ubicaciones operativas, centros de reparación de componentes, laboratorios, bancos de prueba, vehículos de servicio y equipos técnicos especializados.
En definitiva, la continuidad operativa requiere cercanía y capacidad de respuesta. Por eso Finning ha fortalecido sus capacidades en Neuquén para acompañar el crecimiento de la Cuenca Neuquina.
En los últimos años ampliamos nuestra presencia y capacidad de soporte en la Cuenca, incorporando infraestructura, personal técnico especializado y mayores capacidades de servicio para responder a una industria que opera 24/7 y donde cada hora de detención tiene un impacto significativo.
Esta inversión forma parte de una estrategia más amplia que busca no solo acompañar el crecimiento de Vaca Muerta con capacidades instaladas en el territorio sino adelantarse a las necesidades de la Industria, siendo un foco de propagación de las nuevas tecnologías Caterpillar aplicadas exitosamente en otros mercados de mayor escala como Canadá y Estados Unidos.
En términos concretos, en los últimos años invertimos más de US$10 millones en mejoras de infraestructura y capacidad instalada en Neuquén. A esto se suman más de US$2 millones destinados a acompañar la introducción de nuevas tecnologías, incluidos US$90.000 en entrenamiento, para soluciones como los fracturadores con motores DGB (Dual Gas Blending), los equipos de fractura eléctrica Zeus y los equipos mecánicos full gas GMS.
Muchas veces se habla de minería, energía e infraestructura como sectores independientes. ¿Qué oportunidades observa para generar mayores sinergias entre estas industrias y potenciar el desarrollo productivo del país?
La oportunidad está en dejar de mirar cada industria de manera aislada. Una mina necesita energía, caminos, logística, construcción, conectividad, mantenimiento y talento.
Un desarrollo de petróleo y gas necesita generación, compresión, transporte, obras civiles, servicios técnicos y una extensa cadena de proveedores. La infraestructura, a su vez, necesita energía, equipos y capacidad industrial para ejecutarse. Son sectores diferentes, pero comparten una gran parte de sus desafíos.
En Finning lo vemos con claridad porque trabajamos en minería, oil & gas, construcción y generación de energía. Esa presencia transversal nos permite transferir aprendizajes entre sectores.
La experiencia adquirida en operaciones críticas, por ejemplo, puede aplicarse al diseño de soluciones energéticas para proyectos mineros o de infraestructura. Lo mismo ocurre con el mantenimiento predictivo, el monitoreo remoto, la reconstrucción de componentes, la logística de repuestos y la formación de técnicos.
Ahora bien, un diferenciador clave del valor aportado por Finning es que estamos convencidos de la necesidad de desarrollar capacidades locales como forma de atender la oportunidad que el mercado plantea.
Cuando los proyectos se articulan con proveedores, instituciones educativas, gobiernos y comunidades locales, el impacto trasciende la operación. Se generan empleos, conocimiento y nuevas capacidades productivas en los territorios. Ninguna empresa puede construir por sí sola el ecosistema que requiere esta nueva escala de desarrollo.
En ese sentido, buscamos contribuir activamente a la articulación entre industria, educación y empleo. Trabajamos junto a organismos públicos e instituciones educativas en programas orientados a fortalecer habilidades y acercar oportunidades laborales a las comunidades donde operamos.
También abrimos las puertas de nuestras operaciones para recibir visitas técnicas de estudiantes y jóvenes que buscan conocer de primera mano el funcionamiento de industrias estratégicas para el país. A ello se suma nuestro plan Semillero, a través del cual acompañamos la formación y capacitación continua de futuros técnicos y profesionales.
Porque, en definitiva, el desarrollo de sectores como la minería, la energía, la infraestructura y el oil & gas no depende únicamente de la inversión en activos o tecnología.
También requiere desarrollar talento, fortalecer capacidades locales y construir vínculos de largo plazo entre empresas, instituciones y comunidades. Allí es donde creemos que se encuentran algunas de las mayores oportunidades para potenciar el desarrollo productivo de la Argentina.
Pensando en los próximos años, ¿cuáles cree que serán los principales desafíos y oportunidades que enfrentará Vaca Muerta para consolidarse como un motor de crecimiento para Argentina?
La oportunidad es enorme: convertir el crecimiento de Vaca Muerta en un motor para toda la economía, impulsando inversiones, empleo, innovación y el fortalecimiento de cadenas de valor locales.
En Finning vemos ese potencial todos los días. Por eso seguimos fortaleciendo nuestras capacidades en el país, con una red que hoy cuenta con 9 ubicaciones operativas y más de 230.000 m² de infraestructura para acompañar a las industrias estratégicas en las cuales operamos.
Además, hemos señalado públicamente nuestra expectativa de crecimiento en Argentina, impulsada principalmente por la minería y Vaca Muerta, una visión que requiere seguir invirtiendo en infraestructura, tecnología, repuestos, servicios y desarrollo de talento.
Porque el verdadero éxito de Vaca Muerta no se medirá solamente por los barriles producidos, sino por su capacidad para movilizar inversión, desarrollar capacidades locales y generar crecimiento sostenible para toda la Argentina.
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